Crónicas Urbandinas

La Paz, desde su nombre, es ficción…

Sábado futbolero

Posted by estido en 31 marzo 2007

Todo barrio paceño que se respete debe tener una cancha de tierra; el césped es para maricas, los verdaderos jugadores prueban el tamaño de su destreza y el diámetro de sus cojones en las ligas barriales, donde prima una regla: el balón puede pasar, el futbolista no. Para ser defensor en una liga barrial no se necesita ser buen futbolista, sino tener una complexión física que, si no amedrenta a cualquier delantero, por lo menos asegure que el atacante no saldrá ileso al intentar desvirgar la portería del equipo que se defiende.

Aunque resulte difícil de creer, las categorías infantiles son las que más peleas originan; sin embargo, los problemas no ocurren dentro de la cancha, sino en las tribunas, pues los orgullosos y triunfalistas padres que acuden a alentar a su progenie son lo más parecidos a los barrabrava argentinos que se puede encontrar en la ciudad del Illimani.

Marido y mujer, debidamente ataviados con los colores que su vástago defiende, dejan fluir su espíritu futbolero sudaca insultando al rival y a los árbitros. Los hombres del pito ya están acostumbrados a la hijoputedada semanal y no hacen caso a las soeces palabras que, proviniendo de la tribuna, aluden a la honorabilidad de las gestoras de su existencia; pero los progenitores del equipo adversario no tienen la misma paciencia, por lo que responden con igual procacidad cuando se sienten agredidos por las arengas rivales.

“Reventalo a ese mariconcito”, grita un panzón, antes de sorber de la lata roja de cebada fermentada, para que su retoño tenga la confianza y el permiso de quebrar el fémur de un promisorio valor del balompié nacional. Obviamente, el padre del “mariconcito” reacciona airado y, instintivamente, responde: “¡A mi hijo no le vas a decir maricón, cholo de mierda!” Lo cual, dentro del ambiente futbolero, necesariamente exige una réplica, aunque esta sea baja y malintencionada: “¿Estás seguro de que es tu hijo?”. Entonces, la mujer agraviada reacciona clavándole el codo a su marido y conminándolo a defender su honor mancillado: “¡Cómo vas a permitir que ese cholo me insulte así! ¡Hazle escupir sus dientes!”. Pero el marido, notando que el ofensor parece guardia de putero, prefiere tomar asiento y dejar pasar el “comentario”, diciéndole a su doña, para salvar su orgullo de macho: “No le hagas caso, reynita; ¿para qué lo voy a humillar delante de su familia?” Sin embargo, la doña del otro se siente segura del potencial físico de su cónyuge, por lo que no duda, ante la inercia del ofendido, en meter más leña a la hoguera: “Ya se ha orinado ese payaso, andá a plantarle un sopapo”. Y claro, el rey de la casa infla el pecho y se dirige a cumplir las órdenes de la reyna, haciendo crujir los nudillo mientras avanza hacia el tembloroso tipo que está siendo empujado por su esposa, no sólo con los brazos, sino también con palabras hirientes: “¡Parate, mierda, dale un cabezazo para que aprenda a respetarme! ¿O acaso no tienes bolas?”. “Tengo bolas”, piensa el doncito, “y las quiero seguir teniendo”, pero ni siquiera tiene tiempo para esgrimir una disculpa cuando un puñete le reconfigura el tabique nasal, dejándolo tendido a los pies de su mujer, quien, además de no socorrerlo, tiene la desfachatez de gritarle: “¡Gracias a Dios que mi hijo se parece a su padre!”

Lo que el iracundo agresor no ha previsto, debido a la calentura y el aliento de su esposa, es que la solidaridad de los demás padres de la hinchada aflorará al ver a su compañero caído y, aprovechando que el instante les permite ejercer el derecho al waykaso, saltarán sobre él para dejarlo más chueco que rifle de alasitas, originando una trifulca campal de la que no importa quiénes resultarán vencedores, pues los pequeños futbolistas seguirán persiguiendo a l balón y pateándose las canillas hasta que el árbitro pite el final del encuentro, que será, precisamente, el momento que algún padre le echará la culpa por el descalabro y, ante la mirada atónita de sus hijos, la hinchada de ambos bandos corretearan al pobre infeliz para desahogar sobre su humanidad la bronca de no haber podido quebrarle la boca a algún hincha rival o no haber podido meter mano ninguna de sus esposas.

En las categorías juveniles, la hinchada está compuesta por novias y concubinas. Estas suelen ser más discretas, sobre todo, porque no prestan atención al partido y sólo se dedican a comentar los últimos chismes del barrio. Además, cuando el partido acabe, sea cual fuere el resultado, saben muy bien que serán despachadas, pues los futbolistas, como manda la tradición urbandina, deben festejar el triunfo, llorar la derrota o compartir el empate con, por lo menos, diez fardos de cerveza, hasta que el alcohol impulse una nueva contienda, esta vez pugilística, que determinará al verdadero triunfador del sábado futbolero.

El domingo, los ganadores del encuentro boxístico llevarán a sus novias o concubinas al Parque Triangular, aún ebrios y vestidos con las casacas ensangrentadas, prueba de su hombría y amor al equipo, a tomar unos raspadillos con empanadas de queso. Los perdedores, con los ojos morados o la boca sin dientes, llevarán a sus novias o concubinas a la misa, donde prometerán, debidamente arrodillados, nunca más volver a perder una puñeteadura con los cholos del otro equipo.

El sábado siguiente, otros serán los rivales, otras serán las mujeres desenmascaradas, otros serán los k’asaventanas, otros serán los creyentes, pero no variarán las ganancias de los urbandinos vendechelas, siempre prestos a satisfacer el apetito hepatico de los bravos futbolistas barriales.

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17 comentarios to “Sábado futbolero”

  1. LESLIE said

    Justamente estoy volviendo de la practica de “soccer” de mi hijo bieeen gringo mi lo ha salido oye! jajajajaja x q si digo futbol aqui piensan q se habla de esos de dos metros q se sacan la mierda por la pelota , q aunq sea balon de pie la llevan en la mano… los gringos con sus huevadas nomás jeje.
    Pero esos partidos de futbol alla…. son ‘pa machos como dices x q si no te saca la mier… el jugador del equipo contrario lo hace el suelo; raspandote hasta la conciencia .
    Un abrazo atigrado.

  2. Pao said

    Nunca he presenciado una de esas contiendas…y creo que es porque lo disfrutaría mucho.
    Pero estuve cerca el sábado por la noche, en la puerta de una de las discotecas más “in” de la ciudad de los anillos (como dice Vania), se vio una pelea de “señoritas fashion” en la que escuché las mismas expresionés que acabás de mencionar. Sólo que en esta, en vez de puñetazos, hubieron “me agarró las tetas” (nunca entendí porqué la otra le agarraría las tetas) y “me arañó todo”…pero después, la similitud es increíble, porque incluso, había un cortejo en cuestión (el ocasionador de la disPUTA), que a parte de no mover un pelo, mientras miraba a sus dos mujeres batallar, con una cerveza en la mano, ponía una cara de motel que no podía con ella…

    Bueno..muchos besos y no te pierdas tanto porque te extrañamos..ok?

  3. nois de lean said

    bien cierto, el césped es de maricas… también se ven buenas batallas en los partidos de changos de colegio:

    buenos insultos, ocurrentes chistes, golpes atléticos y demás.

    recuerdo que jugabamos en una cancha cerca a una mina y cuando se levantaba la tierra el olor a copajira reventaba en nuestras fosas, poco a poco aparecimos oscuros todos… lo genial era que ya estabamos curtidos

  4. CAPSULA DEL TIEMPO said

    Esto de los partido sabatinos es alucinante. Mi negrito es el que juega Fútbol, y mi choli (que se va a enojar al leer este comentario por decirle choli)es el que VIVE, revive es increible la cara de orgullo que pone cuando lo ve a su moreno entrar a la cancha bien uniformado es como para sacarle fotos a él y no al furbolista en cuestión. Vuelve a la casa todo ronco de haber gritado como chancho, pero se acuerda de todos los movimientos que ha hecho su moreno con la pelota en la cancha.

    En cuanto a los partidos en cancha de tierra, mi papá contaba que cuando él estaba en 1ro de primaria en Siglo XX (allá por el Norte de Potosí) planificaron un partido del 1ro A contra el 1ro B (Estoy hablando de hace más de medio siglo atrás). Fueron todos a verlo: sus abuelos, sus tíos, etc. La inauguración con banda, desfile de los deportistas, etc. todo un show. A la hora de la hora los del 1ro A tenían las poleras rojas y los del 1ro B las poleras guindas. Eso, más el viento y la tierra hicieron que el partido sea un kilombro total y mi papá (que era un gran futbolista que jugó hasta en los juveniles del Tigre) ni la vea la pelota y termine el juego masticando tierra. Jeje. (El cuenta mejor la historia).

    Bueno, como siempre me extendí demasiado. Un abrazote.

  5. Mario R. Duran Ch. said

    Estido:
    tus palabras hechas letras reflejan las actitudes de los habitantes de la ciudad del Illimani.
    Te deseo suerte en la actividad de esta noche…
    El padrino

  6. Diego said

    Que retratazo estido! te has rajado. Jaja, brevemente te cuento mi experiencia en esos campeonatos, máscara contra cabellera.
    A mis cortos 16 años mi viejo me llevó a una cancha de grava (ni siquiera de tierra) en Viacha, a probar mis aptitudes futbolísticas dizque, frente al equipo de una comunidad.
    Yo ataviado con mis mediecitas nuevas y cacho nuevos, polera “flaman”; quedé petrificado al ver los mulones del equipo contrario, auténticos descendientes incas hermano , con melena y todo, raza de bronce, perfume olor a tierra.
    Jugué por cumplir de lejitos nomás, solo que cuando se la “partieron” a mi arquero, fue cuando me hice al lesionado y ordenaron mi cambio jajaja.
    Un saludo.

  7. a Silvia said

    Realmente es una realidad boliviana, que algunos hombres jueguen fútbol, practiquen deporte para luego quitarse el sabor del ejercicio con unas buenas chelas.
    Escribe más seguido, pues es muy ameno e interesante leerte.
    Saludos

  8. Lingam said

    Como te comenté la anterior vez, me haces revivir recuerdos… Y el fútbol es uno de ellos. Me trasladas a mi infancia, cuando mi tío me llevaba a los partidos y cuando más de una vez fui al estadio a descargar los demonios a gritos… Me recuerda, cuando más de una vez hemos jugado, en cancha de tierra, las chicas de mi curso contra los chicos. O las veces que fuimos de campamento y desafiamos a las lugareñas, y acabamos siempre en empate o nos ganaban o ganábamos… dependiendo. Insultos, chistes, risotadas… Era muy rico, la verdad.
    Un abrazo, querido Willy!

  9. perrorabioso said

    Querido estidex.
    Bueno compadre, así de ingrata es la vida del futbolista que expone su esmirriada humanidad ante las iras y diatribas de un popilo que no aprecia ni las fintas ni las gambetas, sino más al contrario, el quilombo , la sangre y los correteos.
    Me ha gustado mucho la cronica, pero tambien hay arrepentidos que toman helados de canela en el cementerio ¿o no?

  10. Cristian said

    Perfeccion en tu relato. Yo vivi lo mismo cuando era un “mocoso”. Siempre habia que rajarse porque el viejo andaba viendo, y pues a los cortos anios de vida uno piensa que su padre es una pared de hierro solido con la que nadie podra. “mi viejo le saca la p*ta al tuyo”, y asi los pobres padres que en realidad llevan a sus hijos a hacer deporte terminan en sudores frios.
    Lo chistoso es que cuando uno va creciendo se va dando cuenta que puede producir mas danio al patear la canilla del opositor y levantar las manos mirando al tipo en el suelo y diciendo: El futbol es de hombrecitos. Aun cuando te toca en crne viva sabes que duele como patada de yegua, pero nada te paras, te sorbes los mocos y continuas corriendo. Y al final como si volvieras de la guerra todo magullado no hay nada mas refrescante que una birra y hacerte al pendejo con tus cuates. Eso si si tienes minita hay que poner pose de galan aun cuando te parte el dolor de piernas, el cansancio y la boca seca como lengua de loro. Ahi te arrimas a tu “reinita” le das un soberbio beso (asqueroso por lo general) en actitud de macho triunfante, y juntas su delicada piel debidamente maquillada con el sudor de los tragos de la noche anterior. No entiendo como las minas pueden ir a ver semejante circo, nunca falta el “perro alfa” que se saca el pantalon para ponerse los “cortos” sin verguenza alguna delante de toda la barra de mujeres y personas de edad. Y asi entre chela y chela el olor a queso fundido que emerge desde los cachos que nunca lavaste todo entra en sinergia.

    Esta para enmarcar este tu relato, un abrazo.

  11. Sakura said

    jajajajajaja… y en definitiva “el sábado siguiente otros serán los k’asaventanas, pero no variarán las ganacias de los urbandinos vendechelas…” jajajajajaja

    Me ha hecho recuerdo a los partidos que tienen los de mi empresa… es todo un caso… y al final todos comparten el vaso de chela para terminar en la casa de algún cuate que por efecto de la cerveza ofrezca su casa como albergue de borrachines… jejeje…

    Saludos… =)

  12. Sakura said

    Por cierto, ayer me cansé de llamar a tu celu para lo del Etno… pero nada pareció funcionar para hacer entrar la llamada…
    Siento no haber podido ir… seguro estuvo muy bueno!!!

    Saludos y pásate por el nuevo blog… hay sorpresitas!!! =D

  13. Albanella said

    El fútbol me encantaba.. pero solo la parte dónde yo pateaba la pelota con furia y la arquera/o lo recibía cómo un golpazo 😀 por lo demás, no me gusta mucho verlo, aunque ver los despelotes que arman las barras es entretenido 🙂

    Creo que es costumbre boliviana irse por tragos y amenizar o llorar tomando para todo evento social, sea partido o velorio; se hace una asociación directa entre reunión -> consumo de alcohol. Sea como sea.. así nomás pues somos 🙂

    Saludos! 😀

  14. Estido said

    Leslie: Sí pues, yo tampoco entiendo por qué los gringuitos llaman football a un deporte donde hay poco foot y no existe ball, sino egg. ¿Y qué quiere decir soccer? En fin, como dices, hasta la conciencia sale rasmillada en las ligas barriales; de esas épocas, mis piernas conservan “recuerdos” imborrables. Un abrazo, Tigresa.

    Pao: Jajajaja, “cara de motel”; esa estuvo muy buena. ¿Por qué disfrutarías un partido barrial? ¿Por las sacadas de mierda o por las varoniles, peludas y sudadas piernas de los futbolistas? Voyeurista nos habías resultado, creo. Esas peleas fashion también las he visto, algún rato voy a escribir sobre ellas. Pero lo de la cara de motel jamás he presenciado, realmente quisiera ver una cara de esas. Un abrazo y otros besos.

    Nois de lean: Cierto, viejo, los chistes son muy ocurrentes, igual que los insultos. Es impresionante como los colegiales aprovechan lo poco que les enseñan en lenguaje para emplearlo en la producción y renovación del repertorio insultativo boliviano. Un abrazo y bienvenido a la Urbandina.

    Vania: ¡Qué maravilla! ¡Tu viejo jugó en el Tigre! Realmente ha tenido que ser un machote. ¿Y cómo se lo tragó al choli? ¿O te ha robado nomás? 😉 Mi viejo nunca fue a verme jugar, su chaqui se lo impedía; debe ser jodido estar con el hígado desecho, soportando el polvo y el sol, mirando un partido de mierda, por eso nunca me resentí. Un abrazo gigante, que alcanza para tus retoños también. Otro más gigante todavía para tu choli, aunque no creo que alcance para el diámetro de su panza.

    Mario: Queridoooo, gracias por el apoyo. Bueno, la cosa salió muy bien, mejor de lo pensado, creo. La actividad literaria será todos los lunes a las 20:30 en el Etno; el 9 de abril estará compartiendo sus letras el estimado Ganjartek (el Paul). Date una vueltita, así seguimos rememorando las maleantadas de la UMSA. Un abrazo.

    Diego: ¡Bien hecho! Si hubiera estado en tu lugar, yo habría hecho lo mismo. En el altiplano vale dar a la canilla, y lo peor de todo es que te miran feo si usas canilleras. Una vez a mí también me tocó ir a jugar un partido a Viacha, pero sólo de ver cómo se sacaban la mierda en el partido previo, simulé diarrea crónica y me encerré en la letrina hasta que el partido que me tocaba acabó. Como ganamos, nadie se acordó de mi cobardía, además que invité una caja de cervezas; pero si perdíamos, segurito me hubieran achacado la culpa: “Por que nos has jugado, huevón, ¿acaso no podías cagar en tu casa?”, y hubiera tenido que invitar tres cajas para que en alguito disminuya el empute de los compañeros. Un abrazo, viejito.

    a silvia: ¿Sabes qué? Me impresiona cómo los futbolistas de barrio pueden fumarse tres puchos en el descanso y salir a jugar el segundo tiempo como si nada. Además, varios juegan en otras ligas y, luego de farrearse el sábado, igualito juegan el domingo con su otro equipo. Realmente tienen unos físicos privilegiados. Yo no aguanto ni una carrera, y cuando la termino, sólo de pensar en cigarrillos me pongo a vomitar. Gracias por el comentario. Un abrazo.

    comentario suprimido: ¡Qué feo tu nick! ¡Yaaaaaaaaaaaaaa!

    Cami: ¡Utaaaaaaaaaaaa! Me has hecho recordar los partidos femeninos. Las changas de mi cole (que ya no son changas) también le han cascado unos partiditos con las cholitas de Alto Beni. No me acuerdo si ganaron o perdieron, pero sí que la pasaron muy bien. Eso de descargar los demonios en el fútbol es bastante común; de hecho, mucha gente que habitualmente es mesurada, medida en su hablar, en el estadio se deslengua jodidamente. Yo nunca grito en el estadio, soy un pacífico, callado e inerte espectador; claro que cuando meto un roncito de contrabando, mi lengua se afloja y entonces no se salva nadie de mi veneno. Otro abrazo, fueeeerte, viejita.

    Viejo can: Tú lo has dicho, y muy bien, viejito. El Cementerio General es otro lugar, por excelencia, para purgar las derrotas con helados de canela y salteñas de papa. Ahora que recuerdo alguna de nuestras charlas, me constaste que eras arquero semi-profesional en los campeonatos de tu barrio; me imagino que de ahí proviene el toque nostálgico de tu comentario. Sin embargo, lo de “esmirriada figura” debe ser una imprecisión de tu memoria, porque vos siempre has debido ser bastante “saludable”. Un abrazo, hermano. Me encantó tu sorpresita del sábado.

    Cristian: Jajajaja, “perro alfa”. Tienes razón, nunca falta; es más, siempre sobran. Te has debido dar cuenta que esos exhibicionistas son los que van sin pareja; es como si quisieran voltear una minita mostrando el paquete/poquete. Y lo de los viejos también es cierto; de fetos creemos que nuestro viejo es Rambo, que le puede sacar la mierda a cualquier pendejo que se le pare en frente. Si alguna vez llego a tener un hijo, siempre le voy a recordar que su papito no puede ganarle ni a un pepino intoxicado, para que no me comprometa en trifulcas que lo pueden dejar huérfano. Lo que mencionas del olor a cachos me hizo recordar los famosísimos “kichute”, que servían muy bien para pelar canillas, pero que hedían a caca de chancho necrofílico. Gracias a Dios que ya no los producen. Un gran abrazo, viejito.

    Ceci: Claaaaaaro, eso también hay. Los equipos de empresas, públicas o privadas, son cuento aparte. De hecho, hace años (y talvez la cosa siga funcionando así) muchas empresas contrataban personal sólo por sus habilidades futbolísticas, sobre todo los bancos, pues la liga bancaria era jodidamente disputada, además que las apuestas eran fuertes. Incluso algunos bancos tenían en sus nóminas a tipos que jamás pisaron alguna sucursal, pero que eran los machotes del equipo. Esto me hace recordar el invicto que mantiene el equipo del Presidente; sin desmerecer sus habilidades futbolísticas, creo que nadie se animaría a ganarle un partido al jefe máximo de la Nación, menos aún a lijarlo. En fin, dice que don Evo es bueno para el fútbol; lo creeré cuando se enfrente el Sichusa F.C. Un abrazo, viejita. El próximo lunes nos vemos en el Etno, le toca leer al Paul (choli de mi… de mi merecido respeto). Ahorititita voy a chequear las sorpresas.

    Albanella: Así nomás somos, qué le vamos a hacer; todo es trago en este país. Para los que tomamos, no hay reunión más aburrida que aquella en la que no se ofrece alcohol; no sabemos divertirnos sin tragos. Por otra parte, muy interesante conocer ese rasgo violento de tu personalidad 😉 Un abrazo.

  15. LESLIE said

    Mi querido Estido jajajaja “soccer” (soker) es en ingles lo q futbol es ‘pa nosotros. como ellos llaman football a su deporte, al futbol universal le llaman soccer, mientras todo el mundo tenemos un deporte universal, ellos quieren ser diferente, me supongo jajajajajaja. y x darnos la contra … agarran la pelota osea el huevo con la mano …uuuyyyyyyy q feo sonó eso jeje.
    abrazotes.

  16. kurt said

    Medio tarde mi comentario, pero no tengo a quien mas molestar; “Sabado futbolero” fue el último cuando mi querido Santo comenzo la semana santa dandole un regalito de cumpleaños a los gatitos, jajaja, q la pasen bien!!!

  17. Estido said

    Leslie: Claro, sé que “soccer” es como los gringos llaman a nuestro fútbol; mi pregunta era sobre el significado de la palabra. Por ejemplo, si a mí me preguntan qué significa fútbol, les podría explicar que es una palabra derivada del vocablo inglés “football”, que junta “pie” y “balón” para nombrar al deporte… etc. De todas formas, muchas gracias. Un abrazo.

    Kurt: Sí pues, nos han sonado nomás. En fin, siempre hay que darles oportunidad a los equipos chicos, si no se pueden desilusionar y van a jugar peor de lo que lo hacen 😉 Un abrazo.

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