Crónicas Urbandinas

La Paz, desde su nombre, es ficción…

Del Montículo al Prado

Posted by estido en 11 diciembre 2006

Los viejos urbandinos, con toda seguridad, deben guardar en la memoria gratos recuerdos sobre el Montículo, pues este tradicional lugar, enclavado en Sopocachi, antiguo barrio jailón de la ciudad, era el refugio de los enamorados, quienes, teniendo como fondo una impresionante vista de la hoyada, se demostraban cariño con tiernos y disimulados besos, en los comienzos del idilio. Si la cosa funcionaba y el afecto crecía, las damas concedían esporádicos permisos para que la lengua masculina explorase lo que se escondía detrás de la sonrisa que los había cautivado. Eran otros tiempos; las mujeres no usaban pantalones y sus faldas debían llegar hasta algunos centímetros más abajo de las rodillas. Los hombres, por su parte, debían demostrar caballerosidad en todo momento y tener un buen surtido de frases románticas o fragmentos de poemas para endulzar el oído femenino y, así, conseguir más y mayores permisos.

La ciudad ha crecido bastante y el Montículo dejó de ser el sitio preferido para enamorar. No obstante, aún se pueden encontrar parejas, o tríos, prodigándose amor en un beso. Claro que, en esta época, “beso” resulta ser un eufemismo; “succión”, sería el término adecuado. Quienes aún van al Montículo, aunque resulte difícil de creer, son los más tímidos, ya que la mayoría ha optado por lugares más transitados para exteriorizar y hacer conocer al mundo la pasión que se tienen. El paseo del Prado, por ejemplo, es uno de los sitios más populares para sacarse ampollas en los labios.

Las cosas, obviamente, han cambiado mucho. La mujer usa pantalones y sus faldas deben llegar hasta algunos centímetros más abajo del ombligo. Los hombres, por su parte, deben demostrar cuán péndex son, calentando el oído femenino con relatos de sus peleas, conquistas y borracheras, empleando la mayor cantidad de groserías posibles. Los permisos son pajas de los ancestros; a partir del primer beso, las parejas se penetran lingüísticamente y descubren mutuamente los secretos que se ocultaban detrás de las sonrisas lascivas: desde los gustos culinarios (“Mmmmm, a esta le gusta el ají de fideo”), hasta el historial odontológico (“Utaaaa, este no debe conocer el dentífrico, tiene seis tapaduras y tres muelas careadas”).

Estos ardores públicos, sin embargo, sólo disimulan la doble moral urbandina, pues el sexo continúa siendo el territorio de lo prohibido y pecaminoso. Cuando el chico considera que ya ha pasado un tiempo razonable como para descender un poco y besar otros labios, tiene que ingeniárselas para convencer a su pareja de que “no tiene nada de malo; tú me gustas, yo te gusto, ya estamos saliendo cinco días…”. “No sé, no estoy segura; esperaremos un poco”. “Bueno, entonces, ¿mañana?”. “Talvez, si se me pasan los nervios”. “Traaaanquis, reinita, no tengas miedo, de a poco lo vamos a hacer, pero intentaremos. Mañana mis jovatos tienen fiesta, o sea que la casa va ser sólo para nosotros…”. “Pucha, no sé, men, veremos si hay filin mañana”. “No seas tontita, sabes que te mueres de ganas”. “Sí, pero me da cosas, ¿no entiendes?”. “Suaaave, no te rayes, yo entiendo. No te voy a presionar, vamos a ir con calma para que se te vaya pasando el miedo, ¿yaaaa? Sólo la puntita, nada más”. “¿Juras?” “Por diosito, corazón, te lo juro, sólo la puntita”.

En la época dorada del Montículo, si algún verseador eximio conseguía quebrantar los principios y derribar las vergüenzas de una dama, lo más probable era que el asunto terminara en matrimonio de urgencia y que, luego de nueve meses, naciera un sietemesino más en la ínclita ciudad. Es que en esos tiempos no había mucha información sobre los métodos anticonceptivos, además que la tecnología de la industria sexual no estaba tan avanzada como ahora. Los preservativos, por ejemplo, parecían haber sido fabricados con hule, de tal forma que al utilizarlos, la intensidad del placer masculino menguaba considerablemente. Mi abuelo, que tuvo diez hijos, solía decir que “los condones eran una huevada, sólo una vez he utilizado y fue como meter mano con guante”.

Ahora hay información por montones y la tecnología del sexo ha desarrollado productos que, a parte de espantar la cigüeña, multiplican las sensaciones. Así, las jóvenes parejas que deciden hacer crujir el catre o probar la resistencia de los amortiguadores del coche, pueden hacerlo sin temer que eso los conduzca a cometer matricidio. Pero antes, claro, se debe vencer el temor/pudor impuesto por la moralidad urbandina. “Acordate, me has dicho que sólo la puntita”. “Traaaanquis, princesa, ni vas a notar”. “Te quiero”. “Aaaah, sí, yo también”. “Sólo es la puntita, ¿no?”. “Sí, corazoncito; ves, no duele, ¿te gusta?”. “Sí, sí, sí…”. “¿Quieres que entre más”. “Sí, sí, sí…”. “Espera un rato, conejita, me voy a poner forro”. “No, no pares”. “Traaaanquis, muñequita, sólo dame dos segundos”. “No. Seguí, seguí; yo tengo protección, no hay problema”. El chango, por un instante, queda desubicado, pero no es momento para pedir aclaraciones, ya habrá tiempo después para eso. Con la tranquilidad y confianza proporcionadas por la industria del sexo seguro, darán rienda suelta a sus deseos y se amarán, sin medida ni clemencia, una y otra vez, hasta sacarle brillo a la T de Cobre. Si el artefacto, por azar del destino, llegara a fallar, dentro de nueve meses habrá nacido otro sietemesino, o lo que ya es común, dentro de dos meses un matasanos habrá ganado quinientos pesos por un aborto clandestino.

Del Montículo al Prado, hay diez cuadras y cinco décadas de distancia.

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28 comentarios to “Del Montículo al Prado”

  1. Anonymous said

    haha! qué mamada no lo puedo creer! primera vez que entro a tu blog y me encuentro con este post que parecía ser el típico recorrido turístico por la ciudad de La Paz, y luego me doy cuenta de que inocentemente caí (con las cuatro) a una lectura -semi-porno- de la cual no me pude desenganchar…
    hehe, muy (explícitamente) brillante!

  2. leslie said

    Como todo lo que escribes…. una vez que se comienza a leer no se puede parar,y lo mas fascinante de esta historia es que, de una u otra manera, aplica a todos o a casi todos. 🙂

  3. Anonymous said

    1ro: Quiero ir a La Paz..guía incluido.

    2do: jajaja, yo sabía que la de “la puntita no más” lo había seducido al neoconquistador ese…Las mujeres también tienen necesidades, ven???

    3ro: ¿Cuánto tiempo te toma escribir uno como éste último? (infundada curiosidad)

    Besitos…

  4. Sakura said

    jajajajaja…. como es eso de “a los nueve meses nacerá un sietemesino”?… es mi impresión o fallamos en matemáticas? =)

    Saludos…

  5. CAPSULA DEL TIEMPO said

    Por lo visto ya estás comprometido para dar un tour por la ínclita con una de tus admiradoras jajaja… bien che.

    Y bueno, eso de que los seres humanos se gesten en 9 meses después del matriqui está en duda. Como dices, la mayoría de los bebés nacen sietemesinos o hasta “cincomesinos”.

    Saludos.

  6. Anonymous said

    Eso que dice undiary de que parecía una reseña de la calle y se convierte en cuento pasa también con el de la comercio, yo creo que se trata de un inevitable amor a la narrativa, y me parece una maravilla. Esto me lleva a una pregunta: ¿padeces o disfrutas de insomnio?
    El humor de tus diálogos siempre está cargado de inconfundible chispa urbandina.
    Sin duda es una pena que el sexo siga siendo malo, es difícil de cambiar eso, que va de generación en degeneración.

  7. Ganjartek said

    La puntita nomás mamada más grande que una chelita y nos vamos..
    Viejo en toda la crónica creo que es importante decir que la parca disfrazada de VIH no rondaba a las parejitas baila twist de antes, cosa que hoy por hoy es seria.

  8. Marco said

    Jajaj sigo con la mentiras: Solamente la puntita, no me llames yo te llamo, última cerveza y nos vamos, prestame diez te pago mañana, para el año nos casamos, te juro que te amo, te llamo… siete, siete y media, era una mina báaarbara…
    Jaja, grande estido.
    Carajo, cuando iré a La Paz…

  9. Anonymous said

    Bueno Estido, se ve que te has dejado contagiar con el cachondo del Oso o no’??? ajajajaja mentira compadre, me ha gustado el relato pero nunca he visto trios en el monticulo, tal vez en el motel que se ve desde la esquina, el arco iris o no se como se llam.
    y tambien se le puede volcar a lo que escribes:Si por azar del destino, llegara a FOLLAR, dentro de nueve meses habrá nacido otro sietemesino…
    SALUDOS

  10. Anonymous said

    Jajaja… “solamente la puntita”. Con ese cuento… Pobres engañadas!!!

  11. Anonymous said

    jejeje. parece q lo del sietemesino necesita powerpoint para algunos jejejeje.

    me he recagado de risa con esto wey. ta muy weno.

  12. Estido said

    Undiary: Pues te doy una cordial bienvenida a la Urbandina. Gracias por el comentario; vuelve siempre.

    Leslie: Gracias, che, me voy a creer… Obviamente, no escribo nada original, simplemente unas crónicas/relatos de lo que observo en las calles de la ínclita, por eso muchos se pueden identificar e, incluso, sentirse retratados. Un abrazo.

    Pao: Ven nomás, ya tienes guía comprado; pero que no quede en amenaza. Para saciar tu curiosidad, este texto lo escribí ayer, en unas cuatro horas. Pero no siempre es así, a veces puede demorar mucho más. Con los cuentos, por ejemplo, me tomo entre una y tres semanas para escribirlos, y entre dos días y tres meses para corregirlos. Besitos también.

    Sakura: Me cuesta creer tu inocencia, sobre todo, después de haberte visto bailar semi desnuda en una obra picante. En fin, te explico: cuando una pareja mete la pata (entre otras cositas), los padres organizan una boda relámpago y, para salvar la honra y buen nombre de la familia de la novia, después de siete meses, cuando el bebé nace (luego de los nueve meses necesarios para su gestación), dicen que es sietemesino. Si dijeran la verdad, luego de hacer el cálculo, las malas lenguas comenzarían a divulgar que “la hijita de los X se ha casado preñada; tanto que se hacía a la señorita, a la moralista, ¿no ve?, tan habladora que era, todo el tiempo contando sus éxitos, sus logros, sus esfuerzos, no podía cerrar la boca ni un ratito, ja, ni tampoco las piernas, por lo visto.” PD: Soy muy bueno para las matemáticas. Un abrazo.

    Cápsula: Sí, es cierto. Yo conozco el caso de un cincomesino prodigioso, pues no tuvo que pasar por la incubadora y pesaba cinco kilos. ¿Tú tienes un sietemesino? 😉

    Eduardo: A veces lo sufro y a veces lo disfruto; pero, en realidad, no es insomnio. Me encanta la noche, prefiero dormir durante el día. El problema de esto es llegar al trabajo hecho mierda; en fin, gajes del oficio. Hay que ver el lado positivo; mientras el sexo continúe en el territorio de lo prohibido, va a tener un plus: la transgresión. Un abrazo.

    Ganja: Muy bien, viejo, tienes razón, esa enfermedad no era siquiera sospechada en los tiempos del Twist. La huevada es que, cuando somos changos, nos creemos invencibles e invulnerables. En un estudio que, por motivos laborales, relicé hace unos siete años, salió a la luz que los jóvenes empleaban preservativos sólo por evitar embarazos, no por temor al SIDA. Para los que prefieren el sexo sin látex de por medio, sólo hay una opción: la fidelidad. Como reza el dicho popular: “Más vale chola fea conocida, que chola linda con sida”.

    Marco: Aquí tengo otritas: “Nadie lo hace mejor que tú”; “Eres la mujer más linda del mundo”; “Erradicaremos la pobreza…”; “Juro por Dios”; “Esperame diez segundos”; “Contame con confianza, soy una tumba”; “Nunca he ido a un putero”; “El bolívar es el mejor equipo”. En un programa cinétifico, me enteré que los seres humanos reciben, en promedio, 200 mentiras diarias. Lo cual, confirma algo que ya sabíamos: la realidad no existe, vivimos en la ficción. Aprovecha las vacaciones de fin de año para venir, sólo necesitas para tus pasajes, aca ya tienes alojamiento, comida y trago; eso sí, las minas te las consigues vos. Salud.

    Perro: Bien, viejo can, se nota que ya estás mejor; por lo menos, tu sentido del humor parece no haber sido afectado por la enfermedad. Te llamo mañana para coordinar lo de la parrillada. Un abrazo.

    Cristi: Bueno, en realidad, se hacen a las engañadas; es un juego típico por estos lares. Recibí tu mail con la información sobre tu aventura penitenciaria, pero no dices la fecha; mandame ese dato más, así, con el Perro Rabioso voy a buscar los periódicos de esa época para encontrar la nota. Un abrazo, Chaskañawisita.

    S-Siro: Gracias. Espero que sólo haya sido de risa… Un abrazo.

  13. Judy said

    Una reflexión para todos!!!
    muy bueno tu comentario Estido, es una verdad que a la mayoría de las personas les sucede, solo me queda decir debemos “reflexionar sobre nuestros actos”, pues tu cometario es un golpe a aquellos que no llevan conciencia de sus actos, bueno hay muchos factores, pero aveces son inaceptables…

    felicidades por tu blog Estido.

  14. Ganjartek said

    che man…avisa pues cuando es la parruca

  15. CAPSULA DEL TIEMPO said

    Oye estido, yo tengo un cincomesino (el Rodri ratita). Y hablando de mentiras, mi cincomesino una vez me ha preguntado todo serio:
    R- Mamá: alguna vez me has mentido?

    V- Si ratita cuando eras más chiquito. (por no decirle que soy una mentirosa de m… con é y su hermano)

    R- Lo sabía.

    Y es que a ese cincomesino a veces se les ocurren ese tipo de cosas para filosofar sobre la vida.

  16. Lilian said

    Che, sucede mucho de eso que dicen que nacen sietemesinos, pero nacen tan bien que ni parecen sietemesinos, si no fuera pq uno cree a los pobres padres cualquiera diría que están mintiendo y nos están vendiendo gato por liebre… jojojojo
    ¿sabes? una vez le pasó al pastor de mi iglesia, que casó a dos jóvenes, y como corresponde en todos los casos, antes se les pregunta si es que no se casaban por apuro, ante la negativa de ambos, terminó casándoles, con bombos y platillos.
    A los meses.. nació el hijo sietemesino, y como buen pastor éste fue a visitar al recién llegado y felicitar a los nuevos padres, claro como no se había avivado en pedir el número de sala y cama, fue a la mesa de entrada de la clínica y preguntó: vengo a visitar a la mamá X, como no la ubicaban para dar más detalles dijo.. tuvo un bebé sietemesino, y la recepcionista.. dice que lo miró sorprendida, acá no nació ningún sietemesino, y la madre si está ubicada en tal y tal sala.. nos contaba el pastor que no sabía donde meterse de vergüenza, jjaja porque dice que hasta la recepcionista de rió de cómo lo habían engañado al pobre jajjaa. Matricidios por apuro, lo peor que debe haber.. bah! no sé digo.
    Saludos!!

  17. Sakura said

    =)
    Gracias por le explicacion!!!
    Debo decir que uno siempre llega a ser un poco menos inocente cada vez…. =D

  18. Estido said

    Judy: Gracias por entrar a la Urbandina; eres bienvenida.

    Ganja: No pude llamarlo al Can Colérico, pero mañana lo hago y ya hacemos la convocatoria correspondiente.

    Cápsula: O sea que a vos, el choli panzón te hizo el cuento de “sólo la puntita”… jajaja

    Lilian: Yo no profeso ninguna religión, pero las respeto todas. Sin embargo, no por respetuoso voy a dejar de criticar lo que no me parece correcto de cualquier religión. En este caso, el cristianismo, con todas sus vertientes, ha penalizado el sexo haciéndonos creer que es el pecado original, lo que, como tú cuentas, obliga a los creyentes a incumplir otros mandamientos. Creo que las religiones tienen que avanzar junto con el pensamiento humano, y no ser un ancla que impida el ejercicio de la autodeterminación. En fin, cada quien sabe qué y en quién cree. Un abrazo.

    Sakura: De nada, che. Y ya no te hagas a la inocente. 😉

  19. solo yo said

    tengo una duda estas a favor o en contra? pero de verdad que buen post es interesante ver como escribes realmente es lindo haces que uno se meta tanto a tus escrito que uno despues no para
    saludos

  20. La Maga said

    Me encanta leer tu blog! uno porque me hace revolcarme de risa y otro porque me recuerda a mi ciudad. Ahora vivo en uno de esos países que se dicen “civilizados” pero no sabes cuanto extraño el hermoso caos que es La Paz. Gracias x recordármela.

  21. Lingam said

    Buenísimo. Me hiciste reír, me hiciste pensar… Por suerte no recordar!!!!!!

    Super!

    Un beso.

  22. abedi said

    Ja…en la onda del papirri y su mamada ,no? “sólo la puntita”
    Además el montículo si cobija tríos ,andá a partir de las 11 pm y van a ver,sobre todo desde que se fue el
    padre hugo el monti esta lleno de lascivos

  23. Pablo Enrique Osorio Abud said

    Hablemos del Faro de Conchupata!! ESO! del Faro!! Todas las ciudades deben tener su centro de dispersiones lascivas. ¿Y el de tu ciudad blogger cuál es?

  24. Estido said

    Solo tú: En general, cuando escribo ficción, no planteo ninguna postura mía. Gracias por el comentario.

    Maga: No rías mucho, luego me vas a culpar por las arrugas. Gracias por el comentario y un abrazo, donde sea que estés.

    Lingam: Graaaave, si no te acuerdas, en qué estado estarías… Un abrazo.

    Abedi: Sí pues, precisamente me acordé del Papirri y escribí el texto. Ah, y gracias por el dato, voy a ir al Montículo a esa hora, talvez tengo suerte y formo un cuarteto…

    Pablo: ¿Me preguntas a mí? Con la versión Beta hay confusiones, me parece. En fin, estimado farolero, cuidado con los resfríos. Un abrazo.

  25. Vero Vero said

    Bien cierto lo que dices compañero Estido, del montículo al prado (nostalgias). El montículo está reservado para tímidos, por supuesto, desde que ya no se puede tomar uno (o más) Sanvitos por ahí…que épocas!!!!!!

    Maravilloso el escrito che. Mil abrazos

  26. Estido said

    Vero: Lo que pasa es que han puesto reflectores (quién sabe si cámaras). Pero ya nos ha dado el dato Abedi, hay que ir a las 23:00; si nos encontramos, ¿te apuntas para un cuarteto? 😉

  27. Deray said

    El montículo será siempre recordado por los amantes que buscan un poco de tranquilidad despues de la pasión. Yo adoro ese lugar, creador de tantos mitos, y tantas historias.

    Me encanta como escribes, ese humor me saca lágrimas. Mil besos 🙂

  28. Estido said

    Deray: Gracias por el comentario. Bienvenida a este hueco del hueco. Un abrazo.

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