Crónicas Urbandinas

La Paz, desde su nombre, es ficción…

Chuquiago Market: comercio navideño

Posted by estido en 17 noviembre 2006

Yastá, dentro de poco, una vez más, como todos los años, la ínclita ciudad perderá algunas de sus arterias, pues la Navidad se acerca trayendo consigo toneladas de juguetes y demás chucherías, especialmente fabricadas para el tercer mundo. Los que habitamos el hueco, sabemos que en estas fechas es mejor caminar, ya que el tráfico vehicular se espesa como api mal preparado, y recorrer un par de cuadras abordo de un auto demanda otras tantas horas.

La calle Potosí, por ejemplo, hará renacer el esplendor demográfico de la ciudad colonial a la cual debe su nombre, reventando de comerciantes, compradores y carteristas. Y claro, para la magra economía del común urbandino, la oferta resulta tentadora y conveniente. ¿Para qué gastar más de doscientos pesos en una Barbie original, si se puede conseguir, por menos de cincuenta, una Brabei, original también, aunque con una esperanza de vida radicalmente menor? Total, si la pequeña afortunada que recibirá el obsequio, debidamente envuelto en brilloso papel multicolor, aún no sabe leer, no notará la diferencia, ya que la Brabei es igualita a la Barbie, e incluso los colores de las cajas y las formas de las letras son idénticas. Ya en el futuro, cuando la pequeña haya sido alfabetizada, habrá que recurrir a otro tipo de trucos, aprovechando que todavía mantiene la inocencia infantil, para convencerla de que “se han equivocado, pues, mamita, los que hacen la caja; es Barbie, original cien por cien, pero seguro ha habido un error de taipeo al momento de diseñar las letras”. Más tarde, cuando ya no importe la Brabei, luego de recibir una mirada fulminante, tras intentar marear la perdiz sin considerar que la niña ya no lo es, diciéndole “claro que es Ipod, original cien por cien, corazoncito; pero se han debido equivocar los que imprimen, por eso debe decir Ibod”, habrá que asumir la edad e inteligencia de la adolescente y, con firmeza, decirle la verdad: “Ya, es Ibod, ¿y qué? ¿Acaso no suena? ¿Creías que te iba a comprar un Ipod de trescientos dólares luego de aplazarte en siete materias? No, hijita, la vida no es así; si quieres un Ipod original, trabajá pues, trabajá”. Sé de muchos casos en los que las malcriadas rebeldes, creyendo que van a dar una lección al tacaño de su viejo, le han hecho caso y se han puesto a trabajar en algunos conocidos Cafés con Piernas, atendiendo a los clientes con coqueta sonrisa mientras sus oídos son torturados por la potencia del Ipod bien ganado.

Dicen, pero a nadie le consta, que en las fábricas titánicas del lejano Oriente, existen tres secciones: la occidental, la oriental y la sudaca (no hay sección africana, porque, seguramente, los orientales han creído que ese chiste malaleche, que comienza con la pregunta “¿Por qué Papá Noel no va al África?” y termina con la respuesta “Porque Papá Noel no lleva regalos a los niños que no comen su almuerzo”, es una verdad irrefutable). Según el rumor, en la sección occidental se fabrican los juguetes para EE.UU. y Europa, respetando las normas de la ISO, con materiales de primera calidad y tecnología de punta. En la sección oriental se fabrican los juguetes para el consumo interno, con materiales provenientes del espacio exterior y tecnología extraterrestre. En la sección sudaca se fabrican los juguetes para la Uyustus, con materiales reciclados, pues los orientales creen firmemente en el principio físico que señala que “Nada desaparece, todo se transforma” y llevan a la práctica el teorema, transformando todo lo que pueden rescatar de sus gigantescos depósitos de basura en Brabeis, Pokemoonz, Ibods o cualquier otro producto que pueda ser comprado por el diminuto bolsillo urbandino.

Los puestos informales colman la calzada, dejando libres las aceras para que los peatones más jailas puedan circular por la periferia legal, apreciando las Barbies, Pokemons o Ipods que las galerías ofrecen detrás de las vidrieras. Invariablemente, en las puertas de cada una de ellas, un Papa Noel tuneado da la bienvenida con un sonoro “Jo Jo Jo Jo” que, algunas veces, debido a la mala vida del falso Santa, termina en un ronco “cof cof cof”, coronado con un “huaaaajjjjk puit” que impulsa hacia la acera una flema rojiverde, rápidamente ocultada debajo de una de las botas de combate que emulan el calzar del Viejito Pascuero. Adentro, los colores navideños saturan el espacio, provocando daltonismo temporal a algunos visitantes poco tolerantes a semejantes exposiciones cromáticas. En un lugar privilegiado, sentado en un trono de fantasía, rodeado por decenas de cajas vacías envueltas para regalo, se ubica otro actor improvisado, con barriga de trapo y barba de algodón, enfundado en el conocido atuendo rojiblanco, imitación terciopelo, atendiendo, con estoica paciencia, a los cientos de niños que hacen fila durante las doce horas que, según estipula su contrato, debe permanecer con las nalgas adormecidas mientras los infantes, uno a uno –excepto cuando son mellizos, ya que las madres insisten en que ninguno sea primero que el otro– se trepan a sus rodillas para soltar con desenfado una exorbitante lista de peticiones navideñas. Maquinalmente, de tanto en tanto, el Papá Noel urbandino repite algunas muletillas aprendidas en el cursillo veloz que le impartieron antes de contratarlo: “¿Y te has portado bieeeen?” (aunque el crío sea un malnacido y potencial sicótico, jamás responderá: “No”); “¿Has hecho todas tus tareaaaas?” (el chango podrá ser vago, pero nunca cojudo, por lo que, sacando pecho, dirá cínicamente: “Síiiii”); “¿Has tomado tu sopa todos los díaaaas?” (en el mejor de los caso, si el niño es conciente y ético en su proceder, razonará, interiormente, “todos los días lunes, sí”, antes de responder, con la conciencia limpia: “Claaaaro”); “¿Te has cepillado los dientes antes de acostarteeeee?” (obviamente, el angelito de turno procederá, nomás, de acorde a lo que la situación exige, es decir, mintiendo: “Toditititas las noches, antes de rezarle a Jesusito y pedirle por vos”, esbozando una sonrisa careada y, más grave aún, amarillenta por su precoz adicción a la nicotina). Sin embargo, no faltan aquellos Papá Noeles truchos que se resisten a la ñoñería inquisitoria del “Manual de Santa” (13ava. edición), prefiriendo transgredir convencionalismos y ejercer su derecho a la libertad de expresión, formulando preguntas más coherentes con la época actual: “¿Te has masturbado pensando en tu maestraaaaa?” (el crío, sonrojado y sorprendido, cabizbajo responderá: “Sólo un poquito”); “¿Has fumado yerba en la escuelaaaa?” (algunos dirán que sí, otros que nunca; los primeros terminarán su confesión con un “¡Y qué!”, los segundos prolongaran la respuesta con una pregunta: “¿Sabes dónde puedo conseguir?); “¿Eres virgen todavíaaaa?” (como buena urbandina, recatada y pudorosa con sus intimidades, la niña contestará con elegante gracia: “Esas cosas no se le preguntan a una damita”); “¿Eres homosexuaaaal?” (el chango, delatado por sus ademanes femeninos, malinterpretando la pregunta, coquetamente responderá con otra: “No zé, ¿Y túuu?”).

En fin, algunos llegarán al hogar con Brabeis o Pokemoonz; otros, con Barbies y Pokemons. En ambos casos, los niños se alegrarán y escribirán una segunda carta a Santa Claus, agradeciendo “por el regalo que mias dejado en la hotra noche”. Alguno, quizás, se fijará en el Nacimiento y preguntará por qué está ahí, y una vez satisfecha su curiosidad, frunciendo el ceño exclamará con indignación: “Ese Jesús ha debido ser muy malcríado, por eso Papá Noel sólo le mandó tres huevadas”.

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16 comentarios to “Chuquiago Market: comercio navideño”

  1. Anonymous said

    Realmente te mereces ser un ganador mas del premio de cuento
    Franz Tamayo.
    Ahora solo tienes un asunto pendiente.
    !Ganar el premio nacional de novela!.
    A inyectar la narrativa en las neuronas y escribir sin limitaciones es la mision de todos los escritores bolivianos.
    Por suerte tu ya haz cumplido con esa labor y esperemos que tus lectores se vean motivados a escribir usando tu narrativa como fuente de imspiración.

  2. Cristibel said

    Excelente historia! Siempre es bueno leerte. Nunca he estado en Bolivia en Navidad, sólo después o antes de… tendré que corroborar esas historias… en fin Latinoamérica no deja de tener lugares comunes. Aquí la Navidad se empieza a promocionar desde setiembre… apesta!!!

  3. CAPSULA DEL TIEMPO said

    El año pasado en SCZ había una “Casa de Papa Noel” imaginate a los duendes, Mamanoela, y al pobre Papanoel con esos trajecitos Polonorteños y con 34 grados (que emoción).

    Y bueno luego de pagar tu entrada te recibían unas angelitas medio sexilonas que contaban la historia del Nacimiento de Jesús (me imagino que pocos papás se concentraban en la historia pero sí en las piernas bronceadas de las angelitas famosas grrrr).

    Luego te recibían cinco “duendes” con traje café y verde que bailaban cuatro Villancicos con sonrisa Pepsodent. Vladisao chinchoso como siempre con sus comentarios antipáticos que “tan bolas estos duendes, que nica lo dejo a mi hijo que baile así” etc., y como siempre el comentario oportuno del Rodri cagándolo a su padre: “papi yo quiero ser duende al año”.

    Como tercer número te recibía una Mamanoela (muriéndose de calor)que llevaba a los niños y a los papás por una escalera caracol donde por milagro nadie se sacó la mugre, a una sala donde les daban a los chicos hoja y papel para escribir una carta a Papanoel.

    Número final: Te recibía, en una sala con aire acondicionado y con decoración del Polo Norte, un Papanoel gordito y no tan mal maquillado. Leía las cartitas de dos en dos con los chicos sentados a sus costados en un sillón de madera mientras un fotógrado sacaba las fotos por las que tenías que pagar otras 30 lucas. Claro que usaba las preguntas de Papanoel Manual No. 13.

    Al final todos nos íbamos contentos. Vladisao y yo pensando que los chicos se habían tragado el cuento de que era el verdadero Papanoel, y los chicos de 6 y 8 años pensando “qué bolas estos mis papás no se han dado cuenta que era un Papanoel trucho”.

  4. pao said

    Lo único que no me gusta de La Paz es el frío. Definitivamente, yo soy bicho de sol y humedad.
    Todo lo demás en esa enorme ciudad es un poco mágico un poco trágico.
    Me encantaría terminar mis tardes en La Paz en un cafecito oscuro y pequeñito, donde con buena música y sonrisas te inviten a volver siempre con un libro, lápiz y papel.
    En fin, yo soy BOLIVIANA, y por mis venas corre un poco de todo y me encanta.
    Feliz diciembre, feliz venidera navidad y felicidades al autor.
    Besos.

  5. Estido said

    Miguel: Gracias por el comentario. Y ojalá que muchos más ejerzan la palabra, inspirados por lo que sea o por quien sea, asumiendo un compromiso serio con la literatura, pues, parafraseando a Cabral, podríamos decir: “Cada escritor representa un soldado menos”.
    Cristibel: Sí, pues. A mí no me gusta la época navideña porque, paradójicamente, es la época cuando las diferencias se hacen más notorias, cuando las caritas se muestran más tristes, cuando la fe se transforma en estrategia de marketing.
    Cápsula: Tu comentario es, más bien, un post. Y está buenísimo, deberías postearlo en tu blog. Aunque mejor no, porque si lo haces, todo el mundo va a saber que tu marido anda chequeando piernas delante tuyo.
    Pao: Gracias por la visita y los comentarios simultáneos. El frío de La Paz tiene su encanto; sin frío, no habría necesidad de bares, pues las mesas se pondrían en las aceras. El frío hace que busquemos huecos, madrigueras, vientres donde protegernos de él, junto con otros friolentos. Bienvenida, vuelve siempre.

  6. CAPSULA DEL TIEMPO said

    Oye Estido te cuento que anoche haciendo “zapping” he visto en TVB la entrega de premios de la HAM de La Paz y justo llegué a la parte en que te entregaron el premio!!! así que te he visto con tus jeans, tu polerita amarilla y tu cabello de niñito cuzqueño. Felicidades de nuevo!.

  7. Estido said

    Sí, Cápsula, como llok’alla he ido a la premiación. Lo que pasa es que, believe it or not, no me invitaron a la ceremonia; es más, ni siquiera me habían comunicado oficialmente que yo había ganado. Entonces, obviamente, aunque sabía que iba a realizarse la cermeonia, no pensaba ir de colador; seguro que alguien por ahí les hizo notar su hueveada, y recién me llamaron a las 20:00 de ayer, cuando el acto ya estaba comenzando, para que fuera a recibir mi chequecito. Yo estaba en cama, curando el chaqui, o sea que me puse la ropa que estaba a mano, porque no tenía ánimos para ponerme un terno; además, yo detesto el terno. En fin, el próximo fin de semana nos vemos en la ínclita.

  8. Marco said

    Navidad.Buena onda de eso de tener quién nos de regalos.
    Mejor sería si tuviésemos algo bueno que regalar…
    Un abrazo queriu.

  9. Vero Vero said

    Cada año me gusta menos la navidad, pero parece que este año no van a entrar a la Potosí, este Juan está bien decidido y lo que dice se está cumpliendo che, el sábado de madrugada fuí a buscar ron o vino, no había nada! En que momento se acabaron las licorerías ilegales? bah…ah! yo no ví la premiación, pero si tu entrevista en La Razón, donde dice que gastarás tu dinero en libros y ron, apostando a tu fondo ronero me apuntó a ser tu compañera de trasnochadas en cuanto lo necesites! jejeje

  10. Sakura said

    jajajaja, como siempre la navidad y sus paradojas, eh?

    Pues a mi me gusta la Navidad por el hecho de estar en familia y reir hasta que el estómago clame piedad… sin embargo ahora le encuentro un sabor agridulce por esas diferencias que antes en mi inocente ignorancia no las veía…

    Habrá que como dice Marco tener algo bueno para regalar, no? =)

  11. Lingam said

    Qué lindo está tu blog. Felicidades por el premio, si es que eres vos. Estuve con una curiosidad por saber quién era estido… Creo que ayer aclaré mi duda leyendo una nota en La Razón.
    Saludos, y un brindis con ron!

  12. CAPSULA DEL TIEMPO said

    No querido Estido, buena onda tu pinta, creo que me hubieras decepcionado de haberte visto con terno, como que no hubiera cuadrado la cosa.

    En cuanto a lo de mi marido y las piernas, ni modo, vivo en la ciudad de los anillos y lo que sobran aquí son peladingas que luchan por ser Magníficas (para mi desgracia), así que paciencia y buen humor, ah y un pellizco o un codazo en la panza de mi choli cuando la cosa se pasa de castaño a oscuro.

  13. Estido said

    Marco: bueno sería que alguien venga y diga, al estilo Fito, “vengo a ofrecer(te) mi corazón”.

    Vero: Acordate de las santas palabras de San Johny Walker, “Quién me busque, me encontrará”. Y contra un santo no hay alcalde que pueda.

    Sakura: Yo también me reúno con mi familia; eso es lo único bueno de esta época. La Navidad, para mi familia, es sinónimo de fiesta, pero de esas fiestas choooolas, pues. Trago y baile hasta el amanecer, una joda.

    Lingman: Gracias, che, y salud también. Y sí, soy yo, según dicen.

    Cápusla: yaaaaaaa, qué pasa pues, desde cuándo los prejuicios. Con o sin terno, igualito nomás soy; como dice el refrán, “El cholo, aunque se vista de terno, es cholo eterno.” Y aquí, sin codazos ni pellizcos, qué cositas estará viendo tu choli, ¿no?

  14. Pablo Enrique Osorio Abud said

    Sips bien raro ha estado eso estido. Yo me lleve un chasco con lo de la premiación. Me llegó un correo, luego me llamaron invitandome a la misma. No falto la familia que quizo empilcharse y se vino detrás mío. A la hora del premio Tamayo no dijeron ni achis sobre las menciones. Bueno eso es lo de menos. Al fin y al cabo lo más rico del concurso es la publicación y la motivación que eso conlleva. Lo triste fue que les hice perder a mis viejos su noche de loba. Pucha caray.

  15. Estido said

    Por lo que me contaron, Pablo, resulta que habían querido hacer algo así como la premiación del Oscar, citando a todos los finalistas y, recién en la ceremonia, dar el nombre del ganador. Una huevada, realmente. Por suerte, alguien les cagó su joda, y la noticia se filtró antes de que pudieran consumar su plancito.

  16. Anonymous said

    a proposito de los concursos he puesto en mi blog algo de un concurso de 1921 convocado el día que nacio jaime Saenz y dicen que hubo alguien… que participó con el pseudo “el demoledor” al que si tratarón como a un llokalla

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